
En estos momentos debería estar durmiendo, pero no. Hoy fue un día extraño, dormí 12 horas de corrido y sin ninguna consecuencia, como siempre lo es cuando lo hago de los últimos, con el tremendo caracho y enojándome por todo, pero no, estuve tranquilo, bajo el amparo de aquella ducha tibia para desintoxicarme y el computador que me refugia de aquella soledad que hay fuera de esa puerta.
Cada vez que escucho a mi mamá preguntarme "¿hoy no vas a salir?" me da rabia, y así me fui anoche a dormir, con ese pensamiento contra suyo. Yo sé que es algo típico de mi edad, pero esto lo encontré fuera de casillas, como si fuera extraño que, después de haber conocido a tanta gente el año pasado, me invitaran a eventos fuera de casa, como a cumpleaños y reuniones informales de agrupaciones. Bueno, para ser sincero mi madre anda bastante paranoica después de que le pedí permiso para irme antes ese día en el que partió la gira de estudios porque me iba a juntar con una amiga. No sé porque cree que amistad es lo mismo que pololeo; me carga eso.
Anduve serio, a ser cierto, pero no estaba enojado, sólo era una reacción a la exageración de las cosas. Acá los rumores rondan como si fuera el polen transportado por las abejas: un día pasa algo en la casona del fundo y al otro hasta el contador lo sabe, es peor que en un barrio de Puente Alto o La Pintana, e incluso me quedo chico con esos ejemplos (sin ofenderlos, obviamente). Y eso es lo que me motiva a no contarles todo lo que me pasa, pienso que un día les cuento que estoy de novio con tal persona y al otro ya hasta el capataz de una de las casas de los dueños lo sabe. Eso molesta, y mucho, y eso es lo que ellos no quieren entender.
Hoy dejé una decepción muy grande en mi tía, debí haberla recibido con mayor acogida, pero este maldito escritorio es el que me atrae, como si fuera un imán de radio de automóvil frente a un clip diminuto. No sé que es lo que me falta para ser más amables con ellos, si visitarlos más seguido o estar más con mis amigos, para así hacer una balanza, porque lo que los veo comparado con lo que lo hago con mi familia cercana es una desproporción del porte de un buque.
Pero todo "se arregló" cuando en el almuerzo me contaron que estaban de aniversario de matrimonio. Claro, yo sabía que ellos lo estaban el 10 de Enero, pero no me di cuenta que hoy era tal fecha. La pérdida de noción del tiempo en el verano debió haber sido. A la noche fuimos a cenar a "Las Parrilladas Argentinas" en Malloco y hubo un ambiente mucho más grato del que hubo durante el día, con caras largas y palabras truncadas. Lo único que empañó el momento fue cuando el mozo me consultó por si quería una copa para beber vino. Ahí me prostituyé (como dice aquel profesor de Educación Tecnológica del Instituto), ya sabía que vendría ese maldito tema de que cuándo será el día en que pruebe una gota de alcohol, dándome el ejemplo de que mi papá no quería tomar a mi edad y que después igual terminó haciéndolo. Ya les dejé en claro que no quiero y que no tengo el mismo nombre que él como para que suceda lo mismo; mucho DNA habrá en común, pero no soy igual que él.

Cuando salí del restorán miré hacia el cielo, pensando en llegar luego al auto para escuchar música en mi, ahora, regalón iPod nano, y me di cuenta que había una luna hermosísima. Sí, la misma luna llena que enciende a los del signo Cáncer. Yo creo que más que prenderme me hizo dar un toque de "ponteenlatierranil", ya que al rato después, cuando llegué a mi casa, prendí el televisor y puse el canal "Movie City", donde dan películas nuevas, vi una película que con el nombre me atrajo: "True Confessions Of A Hollywood Starlet" (o en español, "Confesiones Verdaderas De Una Estrella De Hollywood"). A medida de que la fui viendo me percaté de dos factores que me hicieron verla hasta el final: una, que las expresiones, en su mayoría las faciales, me hacían rememorar aquellos días felices con Millaray, cuando nos reíamos por lo que pasaba y no nos ocultábamos nada, lo que me puso feliz. Claro, ahora todo cambió y ni siquiera tengo ni las ganas de tener las ganas de hablar con ella (sí, no escribí mal, así no más); hacerlo ya me estresa, me hace pensar en que si le digo un "hola", ella me responderá con una cara de furia y una que otra puteada, que no sé si es merecida o no. El otro punto que me atrajo fue el hecho de que se hablara de como, con las cosas más sencillas, humildes y con la verdad y sinceridad, uno se siente bien y muy feliz. Espero que eso me haga recapacitar de una vez por todas...





