domingo, 11 de enero de 2009

Conciencias de un día bipolar


En estos momentos debería estar durmiendo, pero no. Hoy fue un día extraño, dormí 12 horas de corrido y sin ninguna consecuencia, como siempre lo es cuando lo hago de los últimos, con el tremendo caracho y enojándome por todo, pero no, estuve tranquilo, bajo el amparo de aquella ducha tibia para desintoxicarme y el computador que me refugia de aquella soledad que hay fuera de esa puerta.

Cada vez que escucho a mi mamá preguntarme "¿hoy no vas a salir?" me da rabia, y así me fui anoche a dormir, con ese pensamiento contra suyo. Yo sé que es algo típico de mi edad, pero esto lo encontré fuera de casillas, como si fuera extraño que, después de haber conocido a tanta gente el año pasado, me invitaran a eventos fuera de casa, como a cumpleaños y reuniones informales de agrupaciones. Bueno, para ser sincero mi madre anda bastante paranoica después de que le pedí permiso para irme antes ese día en el que partió la gira de estudios porque me iba a juntar con una amiga. No sé porque cree que amistad es lo mismo que pololeo; me carga eso.

Anduve serio, a ser cierto, pero no estaba enojado, sólo era una reacción a la exageración de las cosas. Acá los rumores rondan como si fuera el polen transportado por las abejas: un día pasa algo en la casona del fundo y al otro hasta el contador lo sabe, es peor que en un barrio de Puente Alto o La Pintana, e incluso me quedo chico con esos ejemplos (sin ofenderlos, obviamente). Y eso es lo que me motiva a no contarles todo lo que me pasa, pienso que un día les cuento que estoy de novio con tal persona y al otro ya hasta el capataz de una de las casas de los dueños lo sabe. Eso molesta, y mucho, y eso es lo que ellos no quieren entender.

Hoy dejé una decepción muy grande en mi tía, debí haberla recibido con mayor acogida, pero este maldito escritorio es el que me atrae, como si fuera un imán de radio de automóvil frente a un clip diminuto. No sé que es lo que me falta para ser más amables con ellos, si visitarlos más seguido o estar más con mis amigos, para así hacer una balanza, porque lo que los veo comparado con lo que lo hago con mi familia cercana es una desproporción del porte de un buque.

Pero todo "se arregló" cuando en el almuerzo me contaron que estaban de aniversario de matrimonio. Claro, yo sabía que ellos lo estaban el 10 de Enero, pero no me di cuenta que hoy era tal fecha. La pérdida de noción del tiempo en el verano debió haber sido. A la noche fuimos a cenar a "Las Parrilladas Argentinas" en Malloco y hubo un ambiente mucho más grato del que hubo durante el día, con caras largas y palabras truncadas. Lo único que empañó el momento fue cuando el mozo me consultó por si quería una copa para beber vino. Ahí me prostituyé (como dice aquel profesor de Educación Tecnológica del Instituto), ya sabía que vendría ese maldito tema de que cuándo será el día en que pruebe una gota de alcohol, dándome el ejemplo de que mi papá no quería tomar a mi edad y que después igual terminó haciéndolo. Ya les dejé en claro que no quiero y que no tengo el mismo nombre que él como para que suceda lo mismo; mucho DNA habrá en común, pero no soy igual que él.


Cuando salí del restorán miré hacia el cielo, pensando en llegar luego al auto para escuchar música en mi, ahora, regalón iPod nano, y me di cuenta que había una luna hermosísima. Sí, la misma luna llena que enciende a los del signo Cáncer. Yo creo que más que prenderme me hizo dar un toque de "ponteenlatierranil", ya que al rato después, cuando llegué a mi casa, prendí el televisor y puse el canal "Movie City", donde dan películas nuevas, vi una película que con el nombre me atrajo: "True Confessions Of A Hollywood Starlet" (o en español, "Confesiones Verdaderas De Una Estrella De Hollywood"). A medida de que la fui viendo me percaté de dos factores que me hicieron verla hasta el final: una, que las expresiones, en su mayoría las faciales, me hacían rememorar aquellos días felices con Millaray, cuando nos reíamos por lo que pasaba y no nos ocultábamos nada, lo que me puso feliz. Claro, ahora todo cambió y ni siquiera tengo ni las ganas de tener las ganas de hablar con ella (sí, no escribí mal, así no más); hacerlo ya me estresa, me hace pensar en que si le digo un "hola", ella me responderá con una cara de furia y una que otra puteada, que no sé si es merecida o no. El otro punto que me atrajo fue el hecho de que se hablara de como, con las cosas más sencillas, humildes y con la verdad y sinceridad, uno se siente bien y muy feliz. Espero que eso me haga recapacitar de una vez por todas...
sábado, 10 de enero de 2009

2008: Un año de nuevas experiencias, parte 2

Agosto

Maximiliano adelante

Este mes estuvo cargado de actividades extraprogramáticas. Toda mi labor ejercida durante las movilizaciones dio sus frutos y el presidente de mi curso me designó como vicepresidente interino, cargo que a las semanas después asumí oficialmente. Dentro de lo que hice bajo ese cargo fue asistir a la ceremonia de aniversario 195º del Instituto Nacional, que justo cayó en un día domingo. Esa semana había asistido al colegio de lunes a domingo (el sábado habíamos tenido recuperación de clases por las movilizaciones). En aquel evento pude conocer a Alex (@danklex), un joven alumno de séptimo básico fanático del código libre y GNU Linux. De hecho, él me motivo a usar este kernel (por no decir "sistema operativo", que es lo incorrecto).

Todo un shumájer

Así también, tuve la oportunidad de hacer un espectáculo de tradiciones chilenas -específicamente bailar cueca- en un hogar de ancianos de Fundación Las Rosas, en calle Toesca, Santiago centro, gracias a la gente de Confirmación Santa Ana. De aquel hecho puedo rescatar dos cosas: primero, que volví a tomarle el ritmo a la cueca, cosa que hace años que no hacía (desde que tenía 10 ú 11 años; ni que fuera tan viejo), y lo otro, y lo más importante, haber compartido con gente muy diferente a la que me pude haber imaginado, con historias de sacrificio, dolor y alegrías frustradas, que fueron saciadas en parte por el sólo hecho de haberlas escuchado, tanto como para los abuelitos como para mí. Inolvidable.

Septiembre

En este mes pude conocer de cerca a un grupo de chicas que me hizo poner los pies en la tierra de la realidad del rol de la mujer actualmente (una noción que fui perdiendo debido a que estoy sumido en un colegio de hombres, casi sin contacto con ellas si no fuera por las profesoras y algunas paradocentes, lo que desemboca en el notable machismo que hay en el Instituto), el liderazgo que son capaces de asumir y el lado humano que poseen, más allá de sus credos, la tribu que pertenezcan o su color de pelo. Me refiero a Constanza Moraga, Camila Moreno y Daniela Morales. Específicamente estas dos últimas fueron a las que más he estado apegado. La primera, Camy, es una chica súper simpática que nunca te va a negar una sonrisa; no por nada se ganó mi especial respeto cuando me contó acerca del "Proyecto Bicentenario", referido a que la generación que egresa el año 2010 deje una huella en su colegio, en marco de los 200 años del inicio del proceso de independencia de la patria, y que haya participado activamente en la celebración de su cumpleaños en la plaza Santa Ana.


En esa misma ocasión últimamente nombrada logré ese nexo que necesitaba con Dany, otra de las chicas de aquel grupo y a quién le tengo mucho cariño y respeto, tanto así que a veces pienso que me estoy enamorado de ella (y aún sigo así). Eso se logró al haberla convencido de que participase del concurso de cueca que estaba organizando el Instituto en marco de la celebración de las Fiestas Patrias. Tuve que ir a ensayar a su casa y aquel hecho fue todo un sacrificio, empezando porque me dieran el permiso para asistir: era la primera vez que iría a la casa de una chica desde que ingresé al Nacional y, obviamente, mis padres se iban a pasar rollos por aquello, además de que ella vive en el otro lado de Santiago, en Puente Alto, pero todo tuvo su recompensa al haberla conocido de cerca y en especial a su familia, que son un amor (no por nada tengo hasta a su mamá como amiga mía en Facebook).

Maté

El 17 de Septiembre fue el día. Ahí debíamos enfrentar a las más de 1000 personas asistentes al show de celebración de las Fiestas Patrias en el colegio. Ella estaba muy nerviosa, pero yo creo que logré entregarle esa confianza necesaria para poder enfrentar a aquel monstruo. Bailamos súper bien según el jurado (dos de ellos profesores activos míos) y sacamos un cuarto lugar, que pudo haber sido el tercero si no se hubiera infiltrado mi ex-profesora de Lenguaje, Rosa Picarte, en el concurso. Pero me gusta quedarme con lo positivo y me dejo en el recuerdo que con ello pude acercarme más aún a las tradiciones de mi país, Chile, que logré conocer de cerca a una de mis buenas amigas que tengo (y que ojalá pueda ser algo más de mí, en unos días más) y que nos pudimos enfrentar, sin temor, a una gran cantidad de gente, cosa que desde que egresé de mi ex-colegio que no había hecho.

Organiza 2.0

En aquel mes también asistí a un foro de organizaciones sociales y estudiantiles y la internet, llamado "Organiza 2.0", en la Universidad Central. Me sirvió de mucho para lo que era el blog de mi curso (e indirectamente, del Instituto) y para conocer a Juan Correa (@pottersys), creador de la página web de CAIN, administrador del Fotolog "Institutanos", ex-alumno del colegio y estudiante de Ingeniería en Informatica en la USACh.

Por último, asistí a una feria de energías renovables en un centro alemán en Malloco. Aprendí mucho. Sin más explicación, dejo esta foto, en donde se exhibía el primero vehículo solar construido por alumnos de la FCFM de la U. de Chile y que participó en un rally en Australia:

Auto Solar