¿Creíste que no me daría cuenta? ¿o soy yo el que aún no se da cuenta? Tengo detrás un televisor con un partido que ya está sentenciado, pero que no sé porque lo tengo aún prendido. No me hace estar concentrado (o a lo mejor no quiero estar concentrado). Ahora te tengo ahí, parada, esperando a que te hable, pero debes esperar. Sí, demoro mucho en escribirte, pero lo hago porque te quiero; porque te amo. Si la entrada anterior -de hace una semana, precisamente- decía que estaba confundido por dos personas, ahora creo saber quién es la que de verdad quiero que comparta día a día conmigo ese cariño que ambos necesitamos. Pero no sé, tú eres tan cambiante que haces que un día tenga claro todo, pero que al otro día este más confundido que antes.
Esta historia continuará (el viernes, creo)...
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Coty
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Seis de la tarde y once minutos, tarde de Viernes Santo en mi cada vez
deteriorado hogar de Calera de Tango. Deteriorado, no por los efectos del
terremoto ...
Hace 16 años
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